Libros

El peso del corazón

Tres años, diez meses y veintiún días.

Es el tiempo que Bruna Husky lleva impreso en la memoria. Una replicante de combate, lo mejor de la tecnología sirvió para diseñar su cuerpo, sentidos aumentados. Cuando la batalla se presenta, una inusitada calma se apodera de ella. Bruna está en la Zona Cero siguiendo una pista. Así comienza El Peso del Corazón, el segundo libro de Rosa Montero.

Madrid, año 2019. A Bruna Husky no le veo punto de comparación con otros personajes. Piensa en eso, ella fue creada en un laboratorio, al igual que otro montón de “personas” -el entrecomillado no es gratuito. En algún momento se logra la tecnología para fabricar personas que pueden hacer trabajos especializados, hay bibliotecarios, soldados, etc. Pero no son humanos y sufren el rechazo de la sociedad que, al mismo tiempo que le teme, los necesita. Pero hay limitaciones. Los tecnos solo piden vivir 10 años. Una vez salen de fabrica tiene la obligación, por contrato, de servir a la labor para para que fueron creados, luego de ese período son libres para hacer lo que quieren.

De la fábrica salen a una edad de 25 años y solo vivirán hasta los 35. Con el fin de minimizar algún riesgo sicológico les implantan recuerdo falsos, de los cuales son consientes. Tres años, diez meses y veinte días. Bruna sabe que morirá, sabe que sus recuerdos son falsos -excepto porque su diseñador le implantó los suyos propios.

En la Zona Cero, Bruna rescata a una niña de nombre Gabi, una pequeña salvaje que morirá pronto debido a la radiación. En las ciudades, como Madrid, se debe pagar el impuesto al aire y si no puede pagarlo, entonces eres expulsado. Muchas personas se exilian a la Zona Cero. Es el caso de Gabi. Sin padres, sin familia, Bruna le acoge.

¿Qué locura estamos presenciando? Año 2019, existe un solo gobierno global, se pude crear vida replican, la teleportación es posible. Pero vivir es carísimo. Tres años, diez meses y diecinueve días.

El Reino Labari, paranoico, una dictadura religiosa que odia lo que el mundo es, ha preferido asilarse en una orbe que gravita a acierta altura de la Tierra. Conspiran para desencadenar el caos. Pero Bruna se enamora de Lizart, un detective humano.

Tres años, diez meses, dieciocho días

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